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RODOLFO WALSH. ORDENAN DETENCIÓN DE SUS ASESINOS
El juez federal Sergio Torres ordenó la captura de una docena de ex jefes militares y de fuerzas de seguridad en el marco de la causa en que investiga el secuestro y posterior asesinato del escritor y periodista Rodolfo Walsh, ocurrido el 25 de marzo de 1977.
Los represores que Torres mandó a arrestar son: los marinos Jorge Eduardo Acosta, Alfredo Astiz, Pablo García Velazco, Jorge Radice, Jorge Vildoza, Juan Carlos Rolón y Antonio Pernías, el militar Julio César Coronel, el prefecto Héctor Febres; los policías Roberto González, Ernesto Weber, Pedro Salvia, Juan Carlos Fotea, Juan Carlos Linares y los oficiales del Servicio Penitenciario Federal Gonzalo Sánchez y Carlos Generoso.
La medida también abarcaba a Enrique Yon y Roberto Naya, que fallecieron.
Acosta, Astiz, Radice, Pernías, García Velazco y Febres ya estaban presos. Vildoza tiene un viejo pedido de captura por la apropiación de un hijo de desaparecidos, por el que está prófugo. El resto está siendo indagado o buscado por el juzgado. Rolón, que había quedado en libertad luego de que la Cámara de Casación le concediera la excarcelación en otra causa hace un mes, ya regresó a la cárcel.
Los pedidos de detención fueron dictados en el expediente 18.918 (“Incidente de búsqueda de Rodolfo Walsh”), que es un desprendimiento de la “megacausa” en la que el juez Torres se investigan violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
Los represores reclamados por la justicia serán indagados por los hechos ocurridos el 25 de marzo de 1977, en la esquina de San Juan y Entre Ríos, del barrio porteño de San Cristóbal, cuando Walsh fue interceptado y acribillado por las fuerzas represivas.
Como se sabe, Walsh fue asesinado el día posterior al aniversario del golpe militar del 24 de marzo de 1976 y luego de haber publicado su emblemática “Carta abierta a la Junta Militar”.
El cuerpo de Walsh nunca fue hallado y algunos sobrevivientes de la ESMA dijeron haber escuchado a los guardias decir que el cadáver, con numerosas heridas de arma de fuego, había sido incinerado.
Agencia Rodolfo Walsh
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